sábado, 10 de julio de 2004

Chellah


A pesar del intenso calor que estamos padeciendo, seguimos visitando otros lugares de interés, y el siguiente sitio que tenemos en nuestra agenda para visitar antes de abandonar Rabat, es La Necrópolis de Chellah. Esta famosa necrópolis se encuentra en un privilegiado promontorio en las afueras de la capital marroquí. Las murallas, de color ocre característico cierran un recinto amurallado que se construyo sobre un antiguo complejo romano medieval, situado en el emplazamiento de la antigua ciudad de Salé, a 2 km del centro de la ciudad y en las proximidades de Rabat. Constituye probablemente la más antigua aglomeración humana establecida en la desembocadura del río Bu Regreg. Se han realizado excavaciones arqueológicas que han logrado sacar a la luz importantes vestigios que han convertido a Chellah en una auténtica joya arquitectónica. Revelando los vestigios de una antigua ciudad romana, y se cree que era una población de cierta importancia, apareciendo citada con los nombres de Sala por Ptolomeo y Sala Colonia en el itinerario de Antonino. Los restos de la Decumanus Maximus, o vía principal, fueron descubiertos junto con un foro, una fuente monumental y un arco de triunfo. La imponente puerta defensiva con sus dos torres semi-octogonales y la muralla son dos de los elementos arquitectónicos más llamativos en Chellah, aunque no menos impresionantes son las salas funerarias o el minarete. Chellah es visita turística obligada y un remanso de paz y silencio. Su riqueza cultural es evidente, si tenemos en cuenta que por allí pasaron fenicios, cartagineses, romanos y, por supuesto, musulmanes.


Una extraña sensación de aislamiento ajeno al ruido de la vecina Rabat domina la necrópolis de Chellah, roto sólo con la llegadas de los turistas, por ese motivo no encontramos practicamente solos visitando el lugar,  asi que no paramos de mirar todos los restos arqueológicos y de hacer unas buenas fotos y videos. Chellah fue abandonada durante varios siglos hasta que los benimerines eligieron el lugar para construir su necrópolis. Como indica la inscripción en escritura cúfica situada encima de la puerta, la ocupación del lugar fue gradual y las adaptaciones sucesivas condujeron a la realización de una suntuosa necrópolis.

      

Sus piedras son testigos de la historia que atesora el lugar y vamos de habitación en habitación recorriendo todas las estancias. Protegida por un imponente foro, al que se accede por una puerta monumental, en la necrópolis están presentes una sala de instalaciones sanitarias, un zawiya (edificio religioso musulmán) con un oratorio, un minarete decorado por azulejos y varias salas funerarias entra las que destaca la del propio Abu Al-Hasan, se abre en su parte inferior en un pequeño oasis de diez hectáreas con una vegetación frondosa, conquistada por decenas y decenas de cigüeñas y garzas.



                                CON OSCAR EN LAS RUINAS DE CHELLAH


* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de wikipedia, y las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).

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